Ayer me dio por pensar en la pirámide de necesidades de Maslow. No hace falta ser analista para saber que muchos españoles hemos retrocedido en nuestra escalada hacia el "ochomil" de la autorrealización, y que ahora estamos de nuevo en el nivel 2, en busca de la seguridad, el empleo, los recursos económicos, preocupados por la sanidad y la formación...
Creo que todos cuando descubrimos la pirámide de Maslow empatizamos con ella porque es fácil de entender y te ayuda a identificar en qué punto existencial estás. Cuando, en época de estudiante, la descubrí, me situé entre el segundo escalón (necesidad de seguridad) y el tercero (necesidad de pertenencia). Con el paso de los años, llegué al cuarto (necesidad de estima) y rocé el quinto nivel. Me sentí autorrealizada. Y sí, surgió esa pregunta de ¿y ahora qué? Lo que no podía imaginar es que la respuesta iba a ser volver a empezar desde el segundo escalón. ¡Repetimos!
Pero si me acordé de Abraham Maslow es porque me dio por pensar si a nadie se le habría ocurrido hacer su jerarquía de necesidades aplicada a las redes sociales. Buscando en google, encontramos la pirámide en todos los idiomas y aplicada a diferentes campos y tendencias, incluidas las redes sociales.
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domingo, 27 de mayo de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
libertad de decisión
No soy una gran lectora de novelas. Es verdad que puedo devorar dos en un mes pero también puedo leer a fuego lento otra o estar un tiempo sin leer ninguna. No sigo un ritmo equilibrado. Intercalo otro tipo de libros de no ficción o profesionales, leo mucho mientras navego, curioseo, y he dejado más de una lectura en stand by indefinido. Abandonar una lectura que empiezas con ilusión me sigue resultando duro. Entonces, me acuerdo de un libro que leí, allá por 1993, Como una novela, un ensayo original y provocador de Daniel Pennac, que nos recuerda nuestro derecho a ser sinceramente libres frente a un libro. Quizá es la única manera de seguir leyendo siempre, de amar la lectura.
Los derechos imprescriptibles del lector
Comme un roman/ Daniel Pennac.- Paris, 1992
(Como una novela, traducción de Joaquín Jordá)
Y yo añado al decálogo...
Porque a mí, desde luego, me facilita la labor de los derechos 4 y 8, a los que me acojo a menudo. Y porque eso indica que el libro es más tuyo si cabe y significa, en cierta manera, que si tú lo marcas es porque él te ha marcado a ti. Es un acto de admiración.
En el libro Como una novela, tengo doblada la esquina inferior de una sola página. Me gustó especialmente cuando Pennac escribe: "Cada lectura es un acto de resistencia", resistencia a todo tipo de contingencias personales, profesionales, culturales... "Una lectura bien llevada salva de todo, incluido de uno mismo".
Los derechos imprescriptibles del lector Comme un roman/ Daniel Pennac.- Paris, 1992
(Como una novela, traducción de Joaquín Jordá)
- El derecho a no leer
- El derecho a saltarse las páginas
- El derecho a no terminar un libro
- El derecho a releer
- El derecho a leer cualquier cosa
- El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
- El derecho a leer en cualquier lugar
- El derecho a hojear
- El derecho a leer en voz alta
- El derecho a callarnos
Y yo añado al decálogo...
- El derecho a subrayar, anotar y doblar las esquinas de las hojas
Porque a mí, desde luego, me facilita la labor de los derechos 4 y 8, a los que me acojo a menudo. Y porque eso indica que el libro es más tuyo si cabe y significa, en cierta manera, que si tú lo marcas es porque él te ha marcado a ti. Es un acto de admiración.
En el libro Como una novela, tengo doblada la esquina inferior de una sola página. Me gustó especialmente cuando Pennac escribe: "Cada lectura es un acto de resistencia", resistencia a todo tipo de contingencias personales, profesionales, culturales... "Una lectura bien llevada salva de todo, incluido de uno mismo".
sábado, 3 de marzo de 2012
Hasta las narices del mundo
¿Quién no ha pensado alguna vez en perderse? Desconectar de tanta conexión, infoxicación y ruidos varios... El nuevo cómic que está ultimando Max -se titula Vapor-, va de "un tipo que está hasta las narices del mundo y se va al desierto". Tiene lógica. Dónde mejor que en el desierto para estar solo. Pero no es tan fácil dejar el mundo atrás si no sueltas todo el lastre antes de partir. Parece que algo así le sucederá al protagonista. Todo le persigue. "Viene a ser como las antiguas historias de los anacoretas, que se iban a buscar a dios y lo que se encontraban era al diablo tentándolos", explica Max.
En vez de tentaciones, contra lo que luchará su nuevo personaje será contra las distracciones, que para el autor son el gran mal del mundo de hoy, "toda la tontería que hay por todas partes, que no nos deja quedarnos un rato a solas con nosotros mismos para ver qué hacemos con nuestra vida".
Todo esto y más lo cuenta el propio ilustrador y autor de historietas en un reportaje sobre la exposición Panóptica, una retrospectiva de su obra desde 1973 a 2011 que está en el Instituto Cervantes, en Madrid, hasta mediados de mayo.
A mí me han entrado ganas de releer Bardín el Superrealista, un cómic que me chifla supongo que por mi vena surrealista. Ya lo he rescatado de la estantería: "Ojos y más ojos. No hay intimidad en el mundo superreal".
Y espero conocer pronto al anacoreta urbanita de Vapor que, será por mi vena mística, presiento que también me va a encantar.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Héroes
Hace poco vi Héroes, una película de Pau Freixas sobre la que escribí en El Sensor (de EPC) pero desde la parte más técnica. Para los que vivimos el final de la infancia y el principio de la adolescencia entre finales de los 70 y principios de los 80 es una película de esas que te remueven emocionalmente -aunque el final no me termine de convencer-. Y si además teníamos un pueblo al que ir a veranear, aunque no fuera en la costa como es el caso de los protagonistas, te identificas más aún. Luego están los detalles geniales que te hacen sonreir. Ya al principio de la película vemos el reloj-calculadora de uno de los chavales. Qué fuerte aquellos Casio. Y las bicicletas BH o las Orbea, las calcomanías, los bollitos tipo pantera rosa, los radiocassetes... Y tampoco podía faltar el momento "primer beso" y esa sensación dejémoslo en rara... Un montón de guiños que cada cual va descubriendo en la película según sus prioridades en esto del misterioso mundo de los recuerdos.
Era esa época en la que creíamos que todo era posible. Todo se vivía a lo grande. Todo era descubrir. Yo apuesto por seguir viviendo así, inventando aventuras a lo grande y si nos dejan, lanzándonos a vivirlas cual héroes y heroínas que se enfrentan por primera vez a un reto. A esto hay que ponerle música. De entre las canciones de la banda sonora de Héroes, me quedo con Big in Japan de nada más ni menos que Alphaville! Al escucharla me dan ganas de coger la BH y salir a rodar a toda velocidad mientras planeo una gran aventura.
Era esa época en la que creíamos que todo era posible. Todo se vivía a lo grande. Todo era descubrir. Yo apuesto por seguir viviendo así, inventando aventuras a lo grande y si nos dejan, lanzándonos a vivirlas cual héroes y heroínas que se enfrentan por primera vez a un reto. A esto hay que ponerle música. De entre las canciones de la banda sonora de Héroes, me quedo con Big in Japan de nada más ni menos que Alphaville! Al escucharla me dan ganas de coger la BH y salir a rodar a toda velocidad mientras planeo una gran aventura.
sábado, 13 de marzo de 2010
Ya no sé qué hacer conmigo
Descubrí El cuarteto de nos por casualidad. Porque alguien tenía un videoclip de esta banda uruguaya en su muro del facebook, y el título Ya no sé qué hacer conmigo me llamó la atención. Será por eso de que yo normalmente no sé qué hacer conmigo. El hecho es que la letra de la canción me parece brillante y el videoclip también. En especial, cómo juegan con el lenguaje, con las palabras, tipográficamente. Despliegue total de creatividad con sentido del humor existencialista. Qué hacer con uno mismo cuando ya estás de vuelta de un montón de cosas. La canción forma parte del album Raro y el videoclip está realizado por Milagrito Films en 2007.
domingo, 14 de febrero de 2010
Yo hago el amor con las mentes
Hay algunas películas de las que -supongo que como a todos-, se me quedan mensajes especialmente grabados en la mente, y que no se borran incluso aunque pasen muchos años. Memoria selectiva, dicen. Con Martín Hache, película dirigida por Adolfo Aristarain, me pasa eso. La ví hace más de diez años y hay algo que sigo recordando... las palabras de Dante, que interpreta Eusebio Poncela.
viernes, 29 de enero de 2010
filosofía de vida para el día a día
Por internet anda rondando desde hace meses un escrito titulado Grandes conclusiones escritas por una mujer que ha vivido mucho, una tal Regina Brett que para celebrar su avanzada edad, 90 años, escribe las lecciones que le ha enseñado la vida. Cuando te llega un correo así piensas que es una de esas tonterías a las que no dedicamos ni un minuto de lectura. Pero el correo me lo envía alguien que no suele reenviar ese tipo de mensajes. Así que lo leo. Las frases, para qué lo voy a negar, me llegan. Entonces, siento la curiosidad de saber quién es Regina Brett. ¿Existirá de verdad?
Y sí, existe, pero resulta que no tiene 90 años, más bien ronda los cincuentaytantos. Y resulta que es columnista en el periódico The Plane Dealer (Ohio, EEUU) donde escribió en 2006 y para celebrar que cumplía cincuenta años, la columna titulada 45 lecciones de vida y 5 para crecer. Parece ser que a sus espaldas tiene una experiencia tan difícil como luchar contra el cáncer de mama que le detectaron en 1998. El caso es que desde 2006, que fue cuando escribió esto, sus lecciones se han difundido masivamente en la Red y hasta creo que lanza un libro. Y ha sido finalista al Premio Pulitzer los dos últimos años seguidos. En fin, que aparte de toda esta historia, lo que me importa es que de sus lecciones, me quedo con unas cuantas que me inspiran. Porque aunque no descubre nada que no sepamos, no viene mal recordarlo de vez en cuando. De hecho, va bastante bien.
Y sí, existe, pero resulta que no tiene 90 años, más bien ronda los cincuentaytantos. Y resulta que es columnista en el periódico The Plane Dealer (Ohio, EEUU) donde escribió en 2006 y para celebrar que cumplía cincuenta años, la columna titulada 45 lecciones de vida y 5 para crecer. Parece ser que a sus espaldas tiene una experiencia tan difícil como luchar contra el cáncer de mama que le detectaron en 1998. El caso es que desde 2006, que fue cuando escribió esto, sus lecciones se han difundido masivamente en la Red y hasta creo que lanza un libro. Y ha sido finalista al Premio Pulitzer los dos últimos años seguidos. En fin, que aparte de toda esta historia, lo que me importa es que de sus lecciones, me quedo con unas cuantas que me inspiran. Porque aunque no descubre nada que no sepamos, no viene mal recordarlo de vez en cuando. De hecho, va bastante bien.
- La vida no es justa pero aun así es buena
- La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien
- No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace
- No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo
- Llora con alguien. Alivia más que llorar solo
- Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil
- Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente
- No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía
- Un escritor escribe. Si quieres ser escritor, escribe
- Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Y la segunda niñez sólo depende de ti
- Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un 'no' por respuesta
- Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas, ponte ropa interior cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial
- Sé excéntrico ahora. No esperes a viejo
- El órgano sexual más importante es el cerebro
- Nadie más que tú es responsable de tu felicidad
- Enmarca todo llamado 'desastre' con estas palabras: 'En cinco años, ¿esto importará?'
- Perdónale todo a todos
- Lo que las otras personas piensen de ti no te incumbe
- El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo
- Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará
- Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Manténte en contacto
- Lo que no te mata, te hace más fuerte
- Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes
- Si pusieras tus problemas en un montón y comparases con los montones de los demás, preferirías tu montón
- No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy
- Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre
- Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado
- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas
- Lo mejor está aún por llegar
- No importa cómo te sientas.... levántate, arréglate y preséntate
- Respira profundamente. Esto calma la mente
- Cede
- La vida no está envuelta con un lazo, pero sigue siendo un regalo
lunes, 14 de mayo de 2007
desconocidos en sintonía
Ella. "Te lo digo en serio. Creo que me he enamorado".
Él. "Pero, venga, si apenas le conoces...".
Ella. "Eso da igual".
Así comienza Sintonía, de José Mari Goenaga, ganador del Premio al mejor corto de ficción del concurso 2006 Vamos para Largo..., que organiza el laboratorio cinematográfico Image Film cada dos años. Una historia de amor que podría ser imposible para quienes no creen en flechazos a primera vista con desconocidos. Qué miedo en este mundo tan raro. Una historia de amor que podría ser posible para quienes son capaces de sintonizar con alguien a quien no conocen apenas. Qué lujo en este mundo tan encorsetado. Cada cual que se apunte en el equipo que quiera.
El hecho es que el corto Sintonía fue elegido por el Jurado "por su precisión en la realización". Y el premio le supone al director disponer de las instalaciones de Image Film para los trabajos de laboratorio durante la producción de su próximo largometraje, revelado, telecine off-line y sala Avid, además del 50% del material negativo que se utilice en el rodaje, que aporta Kodak.
Pero volviendo a la historia, los protagonistas están en un atasco cada uno en su coche y en la radio suena You're the One de Tracy Chapman y entonces...
Él. "Pero, venga, si apenas le conoces...".
Ella. "Eso da igual".
Así comienza Sintonía, de José Mari Goenaga, ganador del Premio al mejor corto de ficción del concurso 2006 Vamos para Largo..., que organiza el laboratorio cinematográfico Image Film cada dos años. Una historia de amor que podría ser imposible para quienes no creen en flechazos a primera vista con desconocidos. Qué miedo en este mundo tan raro. Una historia de amor que podría ser posible para quienes son capaces de sintonizar con alguien a quien no conocen apenas. Qué lujo en este mundo tan encorsetado. Cada cual que se apunte en el equipo que quiera.
El hecho es que el corto Sintonía fue elegido por el Jurado "por su precisión en la realización". Y el premio le supone al director disponer de las instalaciones de Image Film para los trabajos de laboratorio durante la producción de su próximo largometraje, revelado, telecine off-line y sala Avid, además del 50% del material negativo que se utilice en el rodaje, que aporta Kodak.
Pero volviendo a la historia, los protagonistas están en un atasco cada uno en su coche y en la radio suena You're the One de Tracy Chapman y entonces...
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